lunes, 10 de agosto de 2009

El congreso de los diputados


Todos recuerdan la figura de José Antonio, hijo de Miguel Primo de Rivera, político y fundador de la Falange Española que fue fusilado en 1936 en Alicante. Una persona bastante peculiar y curiosa, debo añadir. Pues bien, la historianecdótica de hoy nos situa en un acto del congreso de los diputados durante la Segunda República Española.

Tras varios enfadados comentarios, un cogresista, Cano López, abandonó su escaño para dirigirse al banco azul del gobierno, con el objetivo de agredir a un ministro. Varios señores diputados salieron a su encuentro para impedirlo, produciéndose como es lógico gran tumulto en el Congreso. Finalmente el congresista es atrapado y calmado por sus compañeros.
Tras esto el presidente interviene, exigiendo, calma a los señores del congreso. Es cuando José Antonio Primo de Rivera desde su escaño en tono humorístico dijo: "Lo que tiene que hacer usted, señor presidente, es dejar que nos peguemos alguna vez". Cuentan que tras las palabras de JoséAntonio varios diputados trataron de agredirse, siendo separados por otros. El presidente, como es su obligación, salió de nuevo reclamando orden y ordenando a los diputados que tomaran su asiento.

domingo, 9 de agosto de 2009

La navidad entre trincheras


En 1914, la batalla de Ypres, paralizó momentáneamente la Primera Guerra Mundial debido a la guerra de trincheras, en la que los dos ejercitos se atrincheraron -valga la redundancia- practicando, así, la guerra del desgaste. Tal fue el desastre que en ella habian muerto dos millones de personas.

Pero nuestra historianecdótica se centra en la Noche Buena de ese mismo año. Según cuentan esa misma noche fue luna llena, iluminando así las trincheras y permitiendo a ambos bandos verse entre la oscuridad. De este modo, los soldados ingleses se percataron de que los alemanes no mostraban la actividad bélica y febril que habían tenido todas las noches. Por otra parte, empezaron a observar luces, a las cuales los centinelas no dispararon, dandose cuenta de que se trataban de árboles de navidad.
Repetidamente los alemanes comenzaron a cantar "Stille Nach, Heilige Nacht" (noche de paz, noche de amor) a escasos cincuenta metros de las trincheras inglesas. Cualquier otra noche, esto hubiera acabado en una tragedia con balas silvando por doquier, pero esa noche no. En cambio, los ingleses comenzaron a entonar sus propios cantos de navidad.
Tras una hora de cánticos por parte de los dos bandos, cada trinchera animó a los enemigos a salir, pero ninguno se arriesgó a hacerlo en la noche.

Más tarde, un soldado alemán se atrevió a cantar "Noche de paz" de pie, convirtiendose en un tiro a diana perfecto. Y aunque parezca un tanto kafkiano este hecho, al poco tiempo varios soldados alemanes comenzaron a caminar por el campo de batalla desarmados y con las manos en los bolsillos. Por el contrario, algunos ingleses comenzaron a imitarlos, llegando incluso, a estrecharse la mano entre los soldados y acordar una tregua para el día siguiente.
Al día siguiente la paz fue respetada, y esta fraternalización llegó a tal punto de que los soldados de ambos bandos organizaron un partido de futbol en el que ganó inglaterra 3 goles a 2 frente a los alemanes.

sábado, 8 de agosto de 2009

¡Romanones! ¡Romanones!

Un día al Conde de Romanones (dueño de medio Guadalajara, Jefe de Gobierno y Alcalde de Madrid) se le averió el coche en Guadalajara y pidió ayuda a un pastor que pasaba por alli que a su vez llamó al arriero.
El pastor salió corriendo gritandole a este ¡Romanones! ¡Romanones!, el conde impresionado le preguntó al pastor porqué le llamaba así, el avispado pastor, le contestó que el arriero era un hijo de puta.
Romanones, que tenía cierto sentido del humor, difundió esta historia por Madrid y de este modo ha podido llegar a nosotros.

viernes, 7 de agosto de 2009

La piedad de Napoleón




En la campaña de 1806, habiendo Napoleón topado posesión de Berlín, encargó el gobierno civil de aquella capital al príncipe Hatzfeld pese a ser este prusiano.

Al poco tiempo fue interceptada una carta del príncipe al rey de Prusia notificándole ocultadamente todos los movimientos del ejército frances, por cuyo motivo fue arrestado e iba a ser juzgado por un consejo de guerra, del que acabaría, como puede usted querido lector suponer, condenado a muerte. La esposa del príncipe corrió a hecharse a los pies de Napoleón, creyendo que su marido era inocente y que iba a ser víctima del odio del rey hacia Francia. Napoleón, pronto, desengaño a la mujer explicándole el verdadero motivo de su detención y delito. La esposa, obviamente, esclamó que sin lugar a dudas debía de ser mentira, a lo que Napoleón dirigiendose hacia la triste mujer le contestó:"Señora, vuestra merced conoce la letra de su marido, pues lea vuestra merced y sea su juez". La princesa, que estaba embarazada de ocho meses, comenzó a perder el color a medida que iba leyendo la carta, sabiendo, sin lugar a dudas, que la letra pertenecía a su esposo. Napoleón, conmovido por las lágrimas de la mujer, le dijo: "Pues bien, ya que vuestra merced tiene la carta, arrójela al fuego: aniquilándo este documento, no podré ya condenar al marido de vuestra merced". La mujer que no esperó a que el emperador lo repitiera nuevamente, acabó con la carta, e inmediatamente se dieron ordenes de dejar en libertad al príncipe.

jueves, 6 de agosto de 2009

La entrañable historia de Teddy Bear


Corría el año 1902 cuando Theodore Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, se disponía a matar a un oso en una caza preparada para él. Sin embargo "Teddy" le pudo la ternura hacia el oso y no pudo apretar el gatillo.

Los medios de comunicación alli presentes se hicieron eco de la noticia y bautizaron al oso con el nombre de "Teddy Bear", la noticia tuvo tanta repercusión que una empresa de juguetes empezó a producir osos bajo el nombre de Teddy Bear.
¿Roosevelt no mató al oso por verdadera pena , o todo fue una estratagema para ganarse al pais y a los medios de difusión? Nunca lo sabremos, lo único que podemos deducir es que este osito de peluche sigue acompañando a miles de niños de todo el mundo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Las botas alemanas


Un motivo importante de la derrota alemana durante la Segunda Guerra Mundial ante la Unión Sovietica fue la presencia del frio invernal que asolaba las tierras de Rusia. La ofensiva germana de 1941 no tuvo en cuenta ese factor tan decisivo, dejando a relucir una falta de previsión en cuanto al material y equipo adecuado para resistir muy bajas temperaturas.

El mariscal sovietico Yukov fue testigo de uno de esos fatales errores, ya que observó que todos los prisioneros alemanes que habían caido en su poder, llevaban botas del número correcto. Esto, que al lector y hasta mí mismo pueda parecer lógico, en realidad era un error imperdonable en aquellas circustancias. Ya desde hace siglos, los militares rusos utilizaban botas de un número superior al que les correspondía. De este modo, las botas podían ser rellenadas de paja o periodicos a fin de evitar que los pies se congelasen. Según afirmó el mariscal Yukov al darse cuenta del error por parte de los alemanes, "toda la admiración que podía haber sentido por el Estado Mayor alemán se desmoronó por completo".
Y es que en algunas ocasiones los pequeños detalles pueden salvarle a uno la vida.

martes, 4 de agosto de 2009

El ferétro de Don Manuel Azaña


El 3 de Noviembre de 1940 nos dejó una de las mentes más preclaras de toda la Historia de España. Los últimos días de exilio los pasó presionado por los nazis, que reclamaban su encarcelamiento en la España de Franco, por suerte el Gobierno mexicano optó por protegerlo.

Pero una vez muerto la hostigación de los nazis y colaboracionistas no acabaría, prohibieron el entierro y cualquier proclamación que honrase la fígura del presidente, los republicanos no se resignaron a no celebrarlo, pidieron ayuda al Gobierno Mexicano que aceptó efectuar un entierro de Estado a Azaña. El ferétro de Don Manuel fue enterrado con la bandera de México.