viernes, 4 de septiembre de 2009

Por unos minutos


En 1408 se firmó una tregua entre los Reyes de Castilla y de Granada. El rey de la ciudad morisca era Mohamed II, el cual se hallaba gravemente enfermo, y queriendo que le sucediese en el trono de Granada su hijo y no su hermano Yusuf, a quien tenía preso en un castillo, ordenó al verdugo que diese muerte y le entregara la cabeza.
El verdugo, sin perder tiempo, fue a cumplir su cometido, y encontró a Yusuf jugando una partida de ajedred con el alcaide de la fortaleza.
Al ver Yusuf al verdugo este le preguntó:
-¿Qué pide mi hermano? ¿Mi cabeza?
-Así es, señor -contestó el verdugo.
-Está bien -añadió Yusuf-. Concededme algunas horas para despedirme de mi familia y repartirles mis joyas.
-Señor, no puedo -repuso el verdugo.
-¿No podéis? Pues al menos, dejadme terminar esta partida de ajedred.
- Concedido -terminó el verdugo.
Y se sentó a su lado.
Continuó la partida. Ya estaban próximos a terminarla cuando se oyó gran algazara en el exterior. En esto, entraron en la sala del castillo dos caballeros de Granada explicando que había muerto el rey Mohamed y que toda la población había proclamado por rey a su hermano Yusuf.
Y era cierto.
Y he ahí como Yusuf, próximo a ser decapitado, se encontró a los pocos minutos rey de Granada, convirtiéndose así en Yusuf III.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

La belleza de Cleopatra


El mundo cinematográfico ha retratado a la emperatriz egipcia Cleopatra como una sígfide que conquistaba todos los corazones de los hombres del Siglo I a.c. Sin embargo la revista Sunday Times ha dado nuevos datos que revelan que la emperatriz no gozaba de tanta belleza como se presuponía.

Basandose en representaciones de ella encontradas recientemente se puede decir que Cleopatra era una chica que no destacaba por su físico.

Independientemente de su particular belleza o fealdad, Cleopatra seguirá siendo para muchos un total misterio.

martes, 1 de septiembre de 2009

La batalla de Bailén


Ya hablamos de Napoleón y sus conquistas, concretamente en Prusia, en una ocasión, pero aún no lo hemos hecho sobre su campaña en la península ibérica y precísamente es este el tema de hoy.

Tras la entrada de Joaquín Murat, cuñado de Napoleón, en la península ibérica, se produjo el levantamiento del 2 de mayo, tras lo cual, para evitalo, Murat mandó al general francés Dupont con veintitantos mil hombres para detener este levantamiento.
Tras la noticia de la llegada del general Dupont, las Juntas de Gobierno de Sevilla y Granada reclutaron dos ejercitos. Uno de ellos dirigido por Francisco Javier Castaños con el objetivo de detener el avance francés por Andalucía. Castaños reunió sus tropas en Porcuna, ordenando su distribución, y así dando la orden de marcha en busca de los franceses, a los que encontró, finalmente, en los campos de Bailén.
Dupont, viendo la imposibilidad de su ejercito francés contra Castaños, este hizo todo lo posible para evitar lo que sería una matanza casi segura, por lo cual Dupont decidió huir.
Tras realizar esfuerzos sobrehumanos para evitar la contienda, el general francés se vió, definitivamente, cercado por todas partes. Cuentas las crónicas que sus muertos pasaban de dos mil.
Finálmente el general La Peña acabó cortándole todas las salidas, obligando a Dupont a rendirse con dieciocho mil franceses.
Al entregarle su espada al general Castaños le dijo: "General: aquí os entrego esta espada que ha vencido en cien combates."
El general Castaños la tomó y contestó sencillamente: "Lo celebro, porque es la primera vez que gano en mi vida."

Como consecuencia de esta victoria José Bonaparte huyó de Madrid.

lunes, 31 de agosto de 2009

Los fieles consejeros de Alfonso V


Alfonso V de Aragón, también llamado Alfonso I el Magnánimo y Alfonso I el sabio, era hijo de Fernando I de Aragón y Leonor Urraca de Castilla, reinó Aragón entre 1416 y 1458.

El emblema de Alfonso V era un libro abierto. Siempre llevaba en su impedimenta una colección de libros, que leía con mucha frecuencia, pues él sostenía que un hombre de gobierno sin libros equivalía a un edificio sin cimientos.
Pues bien, un día, uno de sus capitanes le preguntó por qué leía tanto. A lo que el rey contestó: "Los muertos son mis más fieles consejeros y mis más sabios ministros; cuando quiero saber la verdad, no tengo más que leer sus escritos; cuando tengo necesidad, les interrogo, y siempre me responden sin pasión ni molestia; y, en fin, ni me adulan ni sienten el temor de desagradarme. ¿Dónde encontraría otros amigos así?"

Y es que pocas veces se ha hecho de los libros un elogio más profundo y sincero.

jueves, 27 de agosto de 2009

El secreto de Pitágoras


El título de la historianecdótica de hoy bien podía ser el nombre de un superventas (o bestseller) escrito por mí, pero nada más lejos de la realidad -por suerte para la literatura y para desgracia de mi bolsillo-, sino que se trata de una curiosidad de la antigua grecia.

Resulta que los pitagóricos identificaban la constitución del mundo en cuatro elementos: tierra, fuego, aire y agua (esto le sonará a usted). Y estos elementos fueron identificados con cuatro sólidos regulares: cubo (constituida por 6 cuadrados), tetraedro (por 4 triángulos equiláteros), octaedro (formada por 8 pentágonos) e icosaedro (por 20 triángulos equilátelos). Usted inteligente lector, recordará que existen muchos más polígonos regulares, pero solo hay cinco sólidos regulares. El quinto, que no lo he nombrado, es el dodecaedro que lo relacionaban con el cosmos y la sustancia de los cuerpos celestiales.

Por el carácter doctrinal de estas enseñanzas, Pitágoras y sus seguidores sintieron este conocimiento como una amenaza hacia su concepción cosmológica, y la existencia del dodecaedro fue ocultada al pueblo llano, dandose únicamente a conocer dentro de la escuela pitagórica. Por la misma razón, se ocultó otro descubrimiento que rompía su amada armonía geométrica y matemáticas de los números enteros: la raíz cuadrada de 2.

Más tarde, un discípulo de Pitágoras llamado Hispaso publicó el secreto del dodecaedro, pero su libro no trascendió y él pereció en un naufragio, en lo que fue considerado un castigo justo por los demás fieles de Pitágoras al haber revelado tan "peligroso secreto".


Nota: Debído a las vacaciones de los escritores, el blog no podrá ser actualizado durante este fin de semana. Disculpen las molestias ocasionadas por nuestro descanso.

miércoles, 26 de agosto de 2009

La cocaína como remedio


A finales del Siglo XIX la jet-set de Estados Unidos vivía adicta a una sustancia, la morfina. Esta droga había causado más de una muerte y estragos a los consumidores. Éstos presionaron a los científicos para que diesen algún tipo de remedio a la adicción.

Para poner fin a la morfina en 1879 una seríe de científicos inventaron la cocaína. Dicha droga disminuía el consumo de morfina, pero como el lector supondrá, la cocaína no se iría tan fácilmente de las salas de fiestas de los drogadictos del Siglo XIX.

La morfina era mala, pero la cocaína lo único que supuso fue un empeoramiento de las consecuencias de tomar drogas. La anecdóta de hoy nos enseña que no hay nada peor para solucionar un mal que otro mal más fuerte.


martes, 25 de agosto de 2009

¡Quiero ir al Gulag!


Hoy en Historianecdotica, vamos a contar dos casos insólitos:

Vera Rybakova era una estudiante de 24 años que vivía en la URSS, su pensamiento disidente y socialdemócrata le trajo muchos problemas, tantos que fue internada en un campo de concentración comunista con sus compañeros de partido.

Por azares del destino la Señorita Rybakova fue liberada, dejando a sus compañeros en el Gulag, sin embargo durante todo ese tiempo en el que no estuvo rea solo tenía un deseo, volver a la cárcel con sus camaradas de ideas y morir con ellos.

Otro caso similar le ocurrió a Ekaterina Olitskaya, una social revolucionaria, esta chica se consideraba indigna de estar en la cárcel ya que por dicha Institución habían pasado los mejores pensadores de Rusia.

Estas dos chicas cumplieron su deseo , y se reencontraron con sus correligionarios de penas. Pero estos casos no eran aislados, muchos librepensadores de la URSS preferían vivir entre rejas que en "libertad", una libertad menoscabada por la Policia soviética que sin previo aviso podía mandarte a un campo de concentración.